Por Gretel Gonzáles Avilés
Al hombre que en poco tiempo lleno un vacio eterno...
Llegaste a mi vida una mañana soleada,
llena de brisa fresca y de alegrías.
Te conocí y desde antes te esperaba,
a tus brazos me sujetaba sin quererme separar.
Paso el tiempo y con camiseta roja,
gorra y salveque te esperaba cada diciembre,
alegría de alegrías regocijo entre ataduras de tamal.
Incidentes pasaron y no llegaste más.
Y más tiempo paso y un día soleado
te encontré nuevamente con ojos aguados
y con la alegría de siempre.
En tus brazos nuevamente me cobijaba… cual niña mimada.
Tanto tiempo había pasado sin poderte ver,
cada día que transcurría a tu lado era inolvidable,
travesuras, cuentos, añoranzas, viajes,
vicios y gallos, todos llenos de recuerdos.
Espérame, yo regreso!!!
Con cada partida esperando
desde ese momento el retorno
y en el umbral estabas
con sonrisas y carcajadas,
brazos llenos de amor
y pejibayes en la cocina.
No culpo a nadie de tu eterna partida,
mas añoro inmensamente
sentir tu mano junto a la mia,
lloro y rio al recordarte,
es tan bello tenerte presente
y aunque te fuiste sin esperarme
yo si espero volver a verte.
Te amo abuelito!!!
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