En el día de batallas,
de las victorias matutinas
y de las más aparatosas
derrotas meridianas,
reapareces en mi sendero
cual flor que flanquea el camino.
Tarde de temporal
y olor a tierra mojada,
de risas y danzas bajo la lluvia
y del goce de antaño.
Tarde de frio clima
y de cálida compañía.
En el día de las sorpresas,
cicatrizaron las heridas
y se ha desvanecido
la maldición que fuera tu presencia.
Y como ayer, una vez más
me has dibujado una sonrisa en el rostro.

Muy buena man! Ya sabemos la profundidad y motivo del mismo!
ResponderEliminarHay dias que te traen gratas sorpresas y que sanan heridas.
ResponderEliminarSaludos
En efecto... hay dias sorprendentes
ResponderEliminarGracias por los comentarios
Talento, algunos lugares comunes, mucho desgarramiento y una gran mentira: cicatrizar las heridas. A veces tenemos que decirnos eso para crear algo más que una cosecha permanente de dolor, como Boudelaire.
ResponderEliminarPor correo podemos destacar más. Un saludo.