sábado, 26 de junio de 2010

Sábado...


En el día de batallas,
de las victorias matutinas
y de las más aparatosas
 derrotas meridianas,
reapareces en mi sendero
cual flor que flanquea el camino.

Tarde de temporal
y olor a tierra mojada,
de risas y danzas bajo la lluvia
y del goce de antaño.
Tarde de frio clima
y de cálida compañía.

En el día de las sorpresas,
cicatrizaron las heridas
y se ha desvanecido
la maldición que fuera tu presencia.
Y como ayer, una vez más
me has dibujado una sonrisa en el rostro.

4 comentarios:

  1. Muy buena man! Ya sabemos la profundidad y motivo del mismo!

    ResponderEliminar
  2. Hay dias que te traen gratas sorpresas y que sanan heridas.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. En efecto... hay dias sorprendentes

    Gracias por los comentarios

    ResponderEliminar
  4. Talento, algunos lugares comunes, mucho desgarramiento y una gran mentira: cicatrizar las heridas. A veces tenemos que decirnos eso para crear algo más que una cosecha permanente de dolor, como Boudelaire.

    Por correo podemos destacar más. Un saludo.

    ResponderEliminar