Por Gretel Gonzáles Avilés
y duermo con los ojitos aguados,
tanto llanto como perturba,
tanta melancolía abruma el corazón.
En un rincón escondida,
para no mirar más tristeza,
alejada estoy de la razón
y las arenas de mi reloj
se han inundado de lágrimas.
Y como no estar así,
si no veo la luz,en ti todo es gris
y el frío hiela hasta los huesos,
me abandona la calidez
para entregarme a la frialdad,
donde estas?
Aun de noche sueño
con ver tu radiante sonrisa,
sentir tu cálido toque, vivir de alegrías,
sin embargo es todo quimera, pura fantasía.
Aun frías mis manos, frío mi corazón y fría mi alma.

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